martes 28 de julio de 2009

Invitaciones y Aclaraciones

1. Es sumamente recomendable que esta página se vea con otro navegador diferente a Internet Explorer, si se quieren apreciar esos detalles de los que hemos hablado en la entrada anterior. El navegador de Google, “Chrome”, o el navegador Firefox, son una buena opción. Los espacios de blogueo en Google tal vez estén diseñados para restringir algunas características en Internet Explorer de Microsoft, no lo sabemos; quizá sea simplemente una mala configuración de la página, detalle que por el momento no podemos solucionar. Entonces, como primera advertencia: Esta página se ve mejor con Firefox o Chrome.
2. Dentro de las múltiples características de un Blog, se encuentra la posibilidad de activar o suspender los comentarios que los visitantes realizan a dicho espacio. En este caso se han activado, aclaración que sirve para invitar a cuanto lector o lectora, observador u observadora que posen deliberadamente o por error sus ojos u orejas por aquí, para que dialoguen con cuanta idea consideren es necesaria aclarar, ampliar o eliminar. Esta segunda aclaración sirve también de pretexto o introducción para hacer, finalmente, lo que se debió hacer hace tiempo, responder a los lectores y lectoras, seguidores o seguidoras, por mínimos o mínimas que sean, todo aquello cuanto sea necesario responder.
Carolina hacía una precisión oportunísima en la entrada “De virus y Otras Transformaciones”. El Blog, dentro de sus múltiples objetivos no siempre aclarados, tratará de incorporar cuanta imagen pueda mostrar las peculiaridades de esta nuestra Ciudad de México. Sin embargo, además de que esta vez romperemos nuevamente con ese precepto autoadjudicado, la emoción y la expectativa es siempre un buen aliciente para asegurar el interés de quien nos mire. Y se podría decir que esa fue la intención de la fotografía en la entrada anterior, mas el momento nos favoreció y las circunstancias iconográficas y del diseño de este espacio coincidieron, de modo que se tenía que aprovechar el momento para hablar de un resurgimiento.
Así andamos, resucitando y haciendo resurgir cuanto en ese momento resulte conveniente. En México, después de la marcha del EZLN por distintas partes del país vimos cuanto resurgimiento de nuestras raíces podía hacerse, vaya hasta conciertos multitudinarios en estadios, que por si fuera poco, apelan al pueblo que años ha regía en este territorio, y armónicas reconciliaciones entre músicos de lo mejor y lo peor en México, y aunque pocos prestaban atención al discurso ofrecido por los integrantes de este ejército, Cuitláhuac, que aparece en sombras resurgiendo de entre, o para, o con las nubes, no tiene la más mínima intención de hablar del resurgimiento de nuestras raíces, lo que además ni siquiera es necesario resaltar, porque tan evidente son, que por eso mismo hay quienes reniegan de ello, que basta con reconocerlas, en el más amplio sentido de esta palabra, sentido que está estrechamente vinculado al respeto.
3. Como nos comprometimos, la modificación de las entradas anteriores ha finalizado y en algunos casos hemos ampliado la información, así que para quien desee revisarlas, el diseño del blog ha dejado deliberadamente las primeras entradas, en orden cronológico, al principio de la lista. No incluimos, como también se indicó, las referencias que hacían falta. Por ahora podemos asegurar que ninguna de las sentencias utilizadas en este espacio ha sido robada, plagiada o violada, de hecho, no hay grandes elucubraciones detrás. Hemos parafraseado conocimiento que circula en las noticias de periódicos, la radio, la televisión y la Internet. Lo que sí estamos dispuestos a hacer en el futuro es no dejar pasar la oportunidad de referenciar aquella información que se considere trascendental, en el ánimo de que los lectores y lectoras, observadores y observadoras, tengan la posibilidad de acudir por sus propios pies, si así lo mandan sus piernas, y con sus propias manos, si así lo mandan sus brazos, y con su propia voluntad, si así lo manda su pensamiento, a leer, si así lo mandan sus ojos o sus manos, y revisar cuanto consideren necesario.
4. Por ahora no hay más precisiones.

¡Que la Otra Verdad nos haga Libres!

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