Que todo se repita: la noche,
la histérica historia de todos los días,
la repetición misma, para sentir los sentidos huidizos,
siempre latentes, mutantes, renuentes,
como estas palabras, que ya no son lo que fueron,
y serán algo más cuando todo, nuevamente, se repita.
miércoles 2 de junio de 2010
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Re-flexión, re-cursividad, re-entry, … valores propios que se ponen en marcha a través de valores propios, juego de entrelazamientos recíprocos que originan sentido y expresiones de vida incesantes. Complejidad mano, complejidad y prodigiosa belleza del mundo.
ResponderSuprimirCarola, aunque coincido, dialéctica, diría yo, y más que complejidad, simpicidad, ahí nomás para tener algo qué hacer o, mejor dicho, algo qué decir, que si no, se nos viene el mundo encima. Y ya que andamos de trotamundos y trotamundas, del mundo prodigio, sin duda, sobre su belleza, ¿quién sabe? o por lo menos no de lo mucho que hemos venido des-haciendo con él, a ver si así como vamos nos dura otros muchos siglos, y a ver si acabamos aprendiendo algo, para mejor, de todo lo que hemos venido prodigiosamente haciendo.
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